Cómo manejar el día a día de la relación después del primer hijo

Cómo manejar el día a día de la relación después del primer hijo

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La llegada del primer hijo representa uno de los mayores retos para padres y madres y, por consiguiente, para la pareja. Estos deben hacer frente a esta nueva situación con la mejor predisposición posible, teniendo en cuenta que ya no se trata solo de ellos, sino que también deben pensar en las necesidades de ese nuevo integrante en la familia.

¿Cómo manejar esta nueva situación de la mejor manera posible?

Aceptar y reconocer que la pareja está pasando por un momento de cambio.

Tener un hijo/a puede ser un momento maravilloso, pero también es agotador física y psicológicamente. La importancia de aceptar que se está pasando por una situación difícil y asumirlo es el primer paso para que la pareja pueda comenzar a plantearse las mejores soluciones y resolver los problemas que surjan.

Reparto de responsabilidades lo más equitativo posible.

Atender las necesidades físicas y psicológicas de ese nuevo/a hijo/a, ocupa gran parte del día de un padre o una madre y pueden llegar a ser muy estresantes, sobre todo si es solo uno de los dos quien se ocupa de todo o de casi todo. El reparto de tareas es necesario para que se sienta una cierta equidad, para que nuestra mente ponga atención en los aspectos positivos de nuestra pareja en lugar de ponerlo en forma de reproches.

Salvar al otro cuando esté desbordado.

La ventaja de ser dos es poder intercambiar papeles. Es importante saber que nuestra pareja nos puede echar un cable cuando estamos muy desbordados. Así que cuando veas a tu pareja más agobiada de lo normal, ayúdale. Si ves que a tu pareja le está resultando difícil encontrar su lugar entre tu bebé y tú, hazle sitio. Déjale al bebé para que lo calme, anímale a que lo bañe y déjales a solas para que intimen. De esta forma, no solo le ayudas al otro, también estás ayudando a tu relación de pareja. El trabajo en equipo y la conexión emocional entre vosotros es fundamental para que la pareja funcione.

Reservar tiempo en pareja.

Conforme van pasando los meses desde el nacimiento del nuevo/a hijo/a, un aspecto importante es poder dejar de ser padres durante un rato y volver a ser pareja. Al principio, es natural que estar tan volcado en los cuidados de ese nuevo miembro de la familia. Es importante no olvidar que se es madre o padre, pero también persona. Criar un hijo/a es una carrera de fondo, no un sprint. Si por intentar hacerlo perfecto nos desgastamos, eso no ayudará. Debemos intentar buscar algún momento en pareja pidiendo ayuda a alguna persona cercana que esté disponible para hacer de canguro por unas horas. Aunque sea un tiempo pequeño en comparación al se tenía anteriormente, es importante recordar que esta etapa como padres se originó del amor de pareja. Y sobre todo, es importante recordar que, para cuidar, también hay que cuidarse.

  • Expresar las necesidades. Encontrar momentos para compartir con la pareja. Si hay estrés, miedo, angustia, tristeza o rencor, ponerlo sobre la mesa es la mejor opción. En ocasiones, se siente vergüenza y/o culpa por tener estos sentimientos en un momento tan aparentemente idílico como el inicio de la maternidad/paternidad, pero lo cierto es que es totalmente natural tener una mezcla de emociones debido a todos estos cambios. Al expresar nuestros sentimientos, la otra persona podrá comprender mejor nuestras reacciones, ofrecer su apoyo y realizar cambios.
  • Si existe la posibilidad de tener ayuda extra, pedirla y aceptarla. Contar con algún amigo o familiar cerca con ganas de echar un cable o puede haber llegado el momento de buscar un apoyo extra en las tareas de casa. Uno de los factores que explica la crisis de pareja con el primer hijo es que los padres estarán trabajando muchísimo y probablemente ninguno de los dos se sentirán reconocidos.
  • Informarse sobre el embarazo y desmitificar la maternidad/paternidad. Informarse sobre el embarazo, el parto, la lactancia, los cambios que implican a nivel biológico y hormonal en la mujer nos pueden acercar a una visión más realista de este momento vital. Tener esta información de antemano permitirá entender muchas de las cosas que después sucederán y, además, esto creará más vínculo en la pareja al poder compartir estos cambios. Está permitido sentirse frustrado, sobrepasado, triste, rabioso y todo lo que haga falta. Todos estos sentimientos encontrados, contradicciones y ambivalencias son mucho más común de lo que pensamos.
  • Darse margen para equivocaciones. ¿Qué hacer cuando llora? ¿Se debe coger al peque enseguida o esperar un poco? ¿Y para dormir? ¿Qué duerma acompañado o que aprenda a dormir solo? Es probable tener muchas conversaciones sobre como educar al bebé, pero la realidad es que luego uno se puede encontrar haciendo cosas que se había prometido no hacer. No nacemos enseñados, así que debemos darnos el tiempo necesario para ir descubriendo vuestro nuestro estilo como padres y ver cómo complementarse.
  • Esta situación no durará para siempre. Es fundamental entender que se está viviendo una etapa puntual de transición que exige una dedicación plena y muy intensa, pero que también es pasajera e irá amainando según crezca el peque.
  • Pedir ayuda profesional si se necesita. Si la situación causa gran malestar y esto impide llegar a acuerdos y soluciones, es importante buscar ayuda profesional. La terapia de pareja puede ser de gran utilidad en estos momentos para aprender a comunicarse, a comprenderse y a trabajar en conjunto.

Estas son algunas de las recomendaciones que desde Wefeel consideran útiles a la hora de afrontar esta nueva etapa de la maternidad/paternidad. Darte cuenta de lo que está sucediendo es un buen punto de partida para manejar con éxito estos momentos tan cambiantes.

Cristina Rupérez

Psicóloga Psicoterapeuta

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